Eventos astronómicos de julio de 2026: qué ver en el cielo este mes
Julio es uno de los meses más atractivos del año para disfrutar de la astronomía. Aunque las noches son más cortas debido al verano en el hemisferio norte, las temperaturas agradables invitan a salir bajo un cielo estrellado que ofrece algunos de los espectáculos más interesantes de la temporada. Durante este mes podremos contemplar brillantes planetas, espectaculares conjunciones con la Luna, la lluvia de meteoros de las delta Acuáridas y la Tierra alcanzará el punto más alejado del Sol en su órbita.
Si dispones de unos prismáticos o un telescopio, julio ofrece excelentes oportunidades para observar Saturno, Marte y la Luna con gran detalle. Incluso a simple vista podrás disfrutar de varios de los fenómenos astronómicos más destacados del mes.
El cielo de julio de 2026
Las noches estivales permiten contemplar algunas de las regiones más espectaculares de la Vía Láctea. Desde lugares alejados de la contaminación lumínica es posible observar la banda blanquecina de nuestra galaxia atravesando el firmamento, especialmente hacia el sur, donde se encuentra el centro galáctico.
En el cielo también destacan las constelaciones del llamado Triángulo de Verano: Lira, Cisne y Águila, fácilmente reconocibles por sus brillantes estrellas Vega, Deneb y Altair.
Los días continúan siendo especialmente largos. En Madrid, por ejemplo, el 15 de julio el Sol saldrá aproximadamente a las 06:57 y se pondrá hacia las 21:44 (hora peninsular española), ofreciendo alrededor de quince horas de luz diurna.
Los planetas visibles en julio
Durante julio los planetas se repartirán entre el cielo del anochecer y el amanecer.
Al caer la noche, Venus será el gran protagonista del cielo occidental. Su enorme brillo hará que sea el primer astro visible tras la puesta de Sol. Durante la primera quincena también será posible observar Júpiter muy bajo sobre el horizonte oeste, aunque cada día resultará más difícil debido a su proximidad al Sol.
Las madrugadas estarán dominadas por Saturno y Marte. Saturno será visible durante prácticamente toda la segunda mitad de la noche y aparecerá cada vez más temprano conforme avance el mes. Marte, por su parte, irá adelantando progresivamente su salida hasta aparecer aproximadamente una hora y media antes del amanecer al finalizar julio.
A finales de mes también comenzará a hacerse visible Mercurio, muy bajo sobre el horizonte este poco antes de la salida del Sol.
6 de julio: la Tierra alcanza el afelio
El primer gran acontecimiento astronómico del mes tendrá lugar el 6 de julio, cuando la Tierra alcance el afelio, el punto de su órbita en el que se encuentra más alejada del Sol.
En ese momento nuestro planeta estará situado a unos 152 millones de kilómetros del Sol, frente a los aproximadamente 147 millones de kilómetros que nos separan durante el perihelio, que ocurre a comienzos de enero.
Aunque pueda parecer contradictorio, este fenómeno sucede en pleno verano del hemisferio norte. Esto demuestra que las estaciones no dependen de la distancia entre la Tierra y el Sol, sino de la inclinación del eje terrestre.
7 de julio: cuarto menguante
El 7 de julio la Luna alcanzará la fase de cuarto menguante.
Esta es una de las mejores fases para observar el relieve lunar con prismáticos o telescopio. La iluminación lateral genera largas sombras sobre la superficie, resaltando cráteres, montañas y valles con gran contraste.
Incluso un pequeño telescopio de iniciación permite apreciar numerosos detalles de nuestro satélite natural durante esta fase.
Del 7 al 11 de julio: la Luna se encuentra con Saturno y Marte
Entre los días 7 y 11 de julio, la Luna menguante recorrerá el cielo matutino acercándose visualmente a Saturno y posteriormente a Marte.
Durante las madrugadas del 7 y 8 de julio, la protagonista será la conjunción entre la Luna y Saturno. Ambos cuerpos aparecerán muy próximos en el cielo oriental poco antes del amanecer, ofreciendo una bonita imagen para observar a simple vista o con prismáticos.
Pocos días después, alrededor del 11 de julio, la Luna se situará cerca de Marte y de la brillante estrella Aldebarán, formando una atractiva composición celeste especialmente fotogénica.
Además, Saturno continuará acercándose al momento de iniciar su movimiento retrógrado, permaneciendo prácticamente estacionario en el cielo hacia finales del mes.
14 de julio: Luna nueva
El 14 de julio llegará la Luna nueva, la mejor fase del mes para observar el cielo profundo.
La ausencia de luz lunar permitirá disfrutar de la Vía Láctea con todo su esplendor y facilitará la observación de galaxias, nebulosas y cúmulos estelares desde lugares con cielos oscuros.
También será el momento ideal para practicar astrofotografía de larga exposición.
16 y 17 de julio: conjunción de la Luna y Venus
Durante las tardes del 16 y 17 de julio, un fino creciente lunar acompañará a Venus sobre el horizonte oeste tras la puesta del Sol.
Será uno de los fenómenos más llamativos del mes y podrá observarse fácilmente sin necesidad de instrumentos ópticos.
La brillantez de Venus y la delicada iluminación de la Luna creciente convertirán esta conjunción en una excelente oportunidad para realizar fotografías del cielo al anochecer.
21 de julio: cuarto creciente
La Luna alcanzará el cuarto creciente el 21 de julio.
Al igual que ocurre durante el cuarto menguante, la iluminación lateral permite contemplar numerosos detalles del relieve lunar. Es una fase especialmente recomendable para quienes desean iniciarse en la observación telescópica.
29 de julio: Luna llena
El 29 de julio tendrá lugar el plenilunio.
La Luna permanecerá visible durante toda la noche, iluminando intensamente el cielo. Aunque esta luminosidad dificulta la observación de objetos débiles del cielo profundo, continúa siendo una magnífica oportunidad para disfrutar de la observación lunar y realizar fotografías.
30 y 31 de julio: máximo de las delta Acuáridas
El mes finalizará con el máximo de actividad de la lluvia de meteoros de las delta Acuáridas del Sur, previsto entre las noches del 30 y 31 de julio.
En condiciones ideales esta lluvia puede producir alrededor de una veintena de meteoros por hora. Sin embargo, este año la presencia de una Luna casi llena reducirá considerablemente el número de meteoros visibles, ya que su intensa luminosidad ocultará los más débiles.
Aun así, desde lugares alejados de la contaminación lumínica todavía será posible observar algunas estrellas fugaces durante la segunda mitad de la noche.
Las delta Acuáridas representan además el comienzo de la temporada de grandes lluvias de meteoros del verano y sirven como anticipo de las populares Perseidas, cuyo máximo tendrá lugar durante la noche del 12 al 13 de agosto, pocos días después del esperado eclipse total de Sol visible desde España.
Recomendaciones para observar el cielo en julio
La mayoría de los fenómenos de este mes pueden disfrutarse sin necesidad de equipamiento. Las conjunciones entre la Luna y los planetas, Venus al anochecer o las estrellas fugaces son perfectamente visibles a simple vista.
Si dispones de unos prismáticos de 10x50 o 15x70 podrás apreciar mejor las conjunciones y recorrer con comodidad las regiones más brillantes de la Vía Láctea.
Con un telescopio de iniciación de entre 70 y 130 mm de apertura podrás disfrutar de los anillos de Saturno, de los detalles de la superficie lunar y de numerosos cúmulos estelares. Los telescopios de mayor apertura permitirán además observar objetos de cielo profundo con mucho mayor detalle durante las noches cercanas a la Luna nueva.
Un mes perfecto para disfrutar del cielo
Julio reúne algunos de los fenómenos más interesantes del verano astronómico. Venus brillará intensamente al anochecer, Saturno y Marte dominarán las madrugadas, la Tierra alcanzará el afelio y las delta Acuáridas ofrecerán las primeras estrellas fugaces de la temporada.
Tanto si observas el cielo a simple vista como si cuentas con unos prismáticos o un telescopio, este mes ofrece numerosas oportunidades para disfrutar del Universo. Y si te quedas con ganas de más, agosto llegará con dos de los acontecimientos astronómicos más esperados del año: el eclipse total de Sol del 12 de agosto, visible desde España, y el máximo de actividad de las Perseidas, una de las lluvias de meteoros más espectaculares del calendario.